miércoles, 26 de agosto de 2015

Las anguilas

Compartimos con Ustedes otro relato de Don Claudio Buffevant, titulado "Las anguilas", publicado en el libro "El Berazategui que viví II" editado por la Asociación Orígenes de Berazategui.

Las anguilas

Un domingo organizamos una salida de pesca, con un fin específico: pescar anguilas. Los muchachos de mo edad, conocíamos muchos lugares para poner los anzuelos: los arroyos, las zanjas. Cerca del río estaban las cuarenta quintas de Hudson, allí había muchas anguilas. Pero optamos por el arroyo Giménez que era el más cercano; lo costeamos, tenía el agua cristalina, no se había instalado aún Ducilo.

Nos encontramos con escombros del famoso matadero, que llegó a faenar diariamente mil cabezas de vacunos, trabajaban con dos mil obreros. La principal herramienta era el cuchillo. Era un trabajo muy rudo al igual que el de los sabaleros. No cuesta imaginar cómo arreglarían sus diferencias.

Volviendo a nuestra expedición de pesca de anguilas, llegamos a la desembocadura y enseguida comenzamos a pescar. Habíamos sacado unas cuantas, cuando se nos arrimó un hombre mayor y nos preguntó si le podíamos dar dos anguilas. Lo pensamos un poco ya que el refranero popular es bastante elocuente con el que pide pescado, pero nos explicó que era para remedios, tenía un cuñado borracho que le pegaba a su hermana y le habían dicho que poniéndole al vino sangre de anguila, perdería la costumbre de tomar. Le dimos tres. El se fue contento y a nosotros nos quedó la impresión de que habíamos aprendido algo.

Pasado un tiempo, me encuentro con el hombre en el pueblo, le pregunto si había dado resultado la experiencia y me dijo que vino no tomaba más, pero que ahora se emborrachaba con cerveza.



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