lunes, 14 de septiembre de 2015

El Deporte del Box en Berazategui

Compartimos con Ustedes una nueva investigación de Juan Carlos Grassi dedicada a la historia del Box en nuestro partido.

El Berazategui Boxing Club

El 16 de octubre de 1940 fue fundado en Berazategui - Partido de Quilmes - una entidad de box denominada "BERAZATEGUI BOXING CLUB". Pero, para ser exactos, este Club fue la continuación del popular Boxing Club "Los que Triunfan" que había sido creado por el tesón y espíritu deportivo del conocido boxeador Pío Ventura Pereyra, en ese momento Director Técnico de la entidad.


En el pequeño terreno, que por primera vez ocupara el ring y los elementos de gimnasia, supieron sus iniciadores imprimirle un ritmo simpático al deporte de los guantes; supliendo la carencia de muchos de los aparatos necesarios para su práctica, con un entusiasmo sin límites.

Con el transcurrir del tiempo, luego de haber desfilado por el tablado de la calle 31 y 19 (actuales 148 y 9) figuras populares como las de Italo Androvandi, Fuster y otros, las necesidades de espacio, como así la popularidad, determinaron la reorganización sobre bases más amplias. Fue así que se nombró una Comisión Directiva que en los primeros momentos fue integrada por Amleto Grassi como presidente, Luis Kombol como secretario y Carlos Kelly como tesorero, completándose con los vocales Luis Azzolini, Salvador Di Blasi y Luis Pérez.
Se le otorgó carácter localista a la entidad con la denominación de "Berazategui Boxing Club". Entre sus objetivos se destacaba: "la práctica de los deportes en general; el dictado de clases de cultura física, especialmente para los niños, a más de las actividades sociales y culturales, sobre la base de reuniones y conferencias".
El esfuerzo realizado por la comisión del Berazategui Boxing Club, se plasmaba en la calidad de los boxeadores locales, que lograron formar.
Entre ellos, figuraban Alberto Garay, Arnaldo Belso, los hermanos Goya, Ismael Pereyra, Luis Kombol, Albanesi, Aurelio Grassi y, como gran promesa, Victorio Bartolotta.
Uno de esos dirigentes indicaba al periodista del diario "La Lucha" del 30 de abril de 1941 "que a pesar del espíritu que nos anima, no se ha podido cumplir con todo lo prometido, ya que hemos tropezado con muchos inconvenientes, siendo uno de los principales, la carencia de un local apropiado. En muchas oportunidades se han malogrado festivales y tenido que aplazar sesiones de entrenamiento por las inclemencias del tiempo. No dudamos que cada uno de los jóvenes sabrá apreciar nuestro esfuerzo, y colaborará para dotar a Berazategui de una institución deportiva sólida, ya que el prestigio de la actual ha sobrepasado los límites de la localidad y en cada lugar ha dejado sentado su reputación y seriedad".

Y proseguía de esta manera: "Los hombres que en la actualidad rigen los destinos de la sede deportiva que trasladamos a la intersección de las calles 31 y 14 (actuales 148 y avenida 14) son conocidos y caracterizados vecinos, entusiastas cultores del deporte y que sacrifican sus horas de ocio en beneficio de la entidad. Ellos son: presidente, Carlos Veneroni; vice-presidente, Aquilino Martínez; secretario Amleto Grassi; prosecretario José Bermejo; tesorero Salvador Di Blasi; protesorero, José Anitori; y vocales: Raúl Belso, Luis Perez, Carlos Kelly, Angel Biondi, Orestes Caffarena, José Bartolotta, Matías Lorenzo.

No tenían dudas que el premio a la constancia y el desvelo coronarían pronto todos los sacrificios realizados desde sus comienzos. Su propuesta era contar a la brevedad con un local adecuado para las altas aspiraciones de los deportistas del Box".

Continuará...


lunes, 7 de septiembre de 2015

Los maizales

Compartimos otro relato de Don Claudio Buffevant, titulado "Los maizales", publicado en el libro "El Berazategui que viví II", editado por la Asociación Orígenes de Berazategui.

Los maizales

Los muchachos del cuarenta no necesitábamos mucho para disfrutar del espectáculo que la naturaleza nos brindaba.

En Berazategui, donde hace poco pusieron la piedra fundamental del hospital público policial, había varias hectáreas de maizales, con la consiguiente variedad de pájaros.

Los que me llamaba la atención eran las bandadas de mixtos. No es exagerado decir que tapaban el sol.


Cuando levantaban vuelo parecían una ráfaga de viento trayendo sus finos trinos. Qué notable ver entre miles, a uno extraño que era bien recibido por la bandada: eran canarios. Lo pintoresco era cómo se distinguían de los mixtos que son amarillos, parecía uno de ellos albino. Cuando los mixtos se juntaban, hacían sus nidos en el campo. 
Era fácil encontrarlos, porque salían volando con dificultad, como tullidos por estar tanto en el nido. Nos daba pena ver que casi todos los nidos tenían huevitos de renegridos.
Un domingo salí temprano para ver las bandadas. Cuando llegué me encontré con tres hombres, que cerca del maizal habían puesto una red con guía. Cuando pasaba la bandada lo hacían volar y los pobres inocentes caían bajo la red. Así agarraban cientos, algunos bien amarillos otros más claros, para ellos todos eran iguales, los mataban retorciéndoles el pescuezo. Con la pena de ver eso con mis doce años, les pregunté por qué los mataban y me contestaron, para hacer polenta. Pasaron sesenta y cuatro años de ese crimen, me acuerdo como si fuera hoy.

Días pasados conversando con los hermanos Farela, quienes en esos tiempos tenían la quinta frente al maizal, comentábamos que habían desaparecido los mixtos y las cachirlas; por los depredadores como el hombre y los renegridos. Eso sí, de ellos, cada día hay más, vienen a dormir al pueblo.
Del otro lado del maizal, había una hilera de viejas higueras con variedad de clases que los muchachos y chicas las disfrutábamos. Haciendo un poco de historia, ese campo a fines del siglo XIX, había sido tierra del Coronel Julio Campos, que el sábado 26 de julio de 1890 fallece, víctima de la Revolución.

Volviendo al tema, si bien las higueras no eran nuestras, era lo mismo, porque los actuales dueños eran tan benévolos, que parecía campo abierto. Cualquiera podía, sin permiso, cazar, ranear o cortar cardos. Tenía trescientas hectáreas hasta el río. Los cazadores debían respetar el no tirar cerca de las vacas lecheras, cerca o arriba de las parvas que tenían chapas ya que por la chispa de los perdigones podían prenderse fuego.

Volviendo a las viejas higueras, recuerdo que en ese tiempo, los curanderos de turno decían que marcando en el tronco el pie en que estaba la hernia, se curaba. El proceso era poner el pie del lado saliente y con un cuchillo filoso cortar la corteza con la forma del pie. La creencia era que cuando se unía, la hernia se curaba. No solo sufrían esas agresiones, más de una de ellas estaban dañadas por rayos; al estar el pararrayos en la chimenea del edificio de Obras Sanitarias, algunos no llegaban y caían sobre ellas.
En el 1936, de noche, una centella fulminó ocho vacas lecheras cerca de las higueras.


viernes, 28 de agosto de 2015

14 Jornada Fotográfica e Histórica en Quilmes

Se llevará a cabo el día sábado 5 de septiembre en el Colegio de Abogados de Quilmes, Alvear 414 de dicha ciudad.
Como desde hace 14 años el Prof. Fernando San Martín organiza esta jornada donde prestigiosos historiadores presentarán trabajos relacionados a la fotografía antigua, la cinematografía y tarjetas postales.
Dicha jornada tiene entrada libre y gratuita, y se encuentra auspiciado por el Colegio de Abogados de Quilmes, la Asociación Amigos de la Fotografía Antigua Quilmeña, el Centro de Estudios e Investigación de la Tarjeta Postal y Fotografía Argentina (CEITPA), la Sociedad Iberoamericana de Fotografía Antigua, y la Asociación Orígenes de Berazategui.

Programación General:

9:30 hs . Acreditación - Inauguración de la 14 Jornada Provincial Fotográfica e Histórica en Quilmes.

10:00 hs Panelistas - Sr. Oscar Rodríguez Carabelli - "Don Luis Ambrosio Morante" (1780 - 1837)

10:20 hs Panelistas - Sr. Juan Carlos Grassi e Ing. David Iurescia - "La historia del Registro Civil de Berazategui - Biografía del Escribano público Enrique E. Soneyra" (1872 - 1960)

10:45 hs Panelista - Chalo Agnelli - "Quilmes Un Pueblo, 348 Historias"

11:10 hs - Receso - Café

11:40 hs Panelista - Sr. Juan Gómez - "Cabalgata de altura Tilcara- Calilegua (Jujuy)" - Marcos Kris - Técnica digital

13:00 hs - Receso - Almuerzo de camaradería

15:00 hs - Inauguración de la muestra fotográfica "De Jujuy a La Paz" - Viaje en tren en 1925

15:15 hs Panelistas - Sr. Héctor Luis Pezzimenti - "De Jujuy a La Paz" - Album fotográfico de un viaje en tren en 1925

16:00 hs Panelista - Sr. Norberto Gómez - "Jorge Bohm" - Primer fotógrado de Gral. Madariaga

16:20 hs Receso - Café

16:35 hs Sr. Héctor Cristiani - "Mi Abuelo, El Primero", Biografía y anecdotario de Quirino Cristiani

17:00 hs Panelista - Sr. Fernando San Martín - "Los inicios de la animación en la Argentina"

17:30 hs Amigos de la Fotografía Antigua Quilmeña - "Homenaje al vecino Alfredo San José" (1938 - 2010)

Entrega de Certificados



miércoles, 26 de agosto de 2015

Las anguilas

Compartimos con Ustedes otro relato de Don Claudio Buffevant, titulado "Las anguilas", publicado en el libro "El Berazategui que viví II" editado por la Asociación Orígenes de Berazategui.

Las anguilas

Un domingo organizamos una salida de pesca, con un fin específico: pescar anguilas. Los muchachos de mo edad, conocíamos muchos lugares para poner los anzuelos: los arroyos, las zanjas. Cerca del río estaban las cuarenta quintas de Hudson, allí había muchas anguilas. Pero optamos por el arroyo Giménez que era el más cercano; lo costeamos, tenía el agua cristalina, no se había instalado aún Ducilo.

Nos encontramos con escombros del famoso matadero, que llegó a faenar diariamente mil cabezas de vacunos, trabajaban con dos mil obreros. La principal herramienta era el cuchillo. Era un trabajo muy rudo al igual que el de los sabaleros. No cuesta imaginar cómo arreglarían sus diferencias.

Volviendo a nuestra expedición de pesca de anguilas, llegamos a la desembocadura y enseguida comenzamos a pescar. Habíamos sacado unas cuantas, cuando se nos arrimó un hombre mayor y nos preguntó si le podíamos dar dos anguilas. Lo pensamos un poco ya que el refranero popular es bastante elocuente con el que pide pescado, pero nos explicó que era para remedios, tenía un cuñado borracho que le pegaba a su hermana y le habían dicho que poniéndole al vino sangre de anguila, perdería la costumbre de tomar. Le dimos tres. El se fue contento y a nosotros nos quedó la impresión de que habíamos aprendido algo.

Pasado un tiempo, me encuentro con el hombre en el pueblo, le pregunto si había dado resultado la experiencia y me dijo que vino no tomaba más, pero que ahora se emborrachaba con cerveza.



viernes, 7 de agosto de 2015

El tren de los cazadores

Compartimos con Ustedes otro relato de Don Claudio Buffevant, publicado en su libro "El Berazategui que viví II", titulado "El tren de los cazadores".

En la década del treinta, a las siete y treinta, pasaba el tren que iba a Pipinas y llegaba a las diez treinta hs. 


Me acuerdo que lo llamábamos el "tren de los cazadores", porque el vagón de carga se llenaba de cazadores junto con sus perros.


Pasando La Plata las estaciones intermedias eran Circunvalación, Elizalde, Arana, Correa, Bavio, Payró, Vieytes, Jonte y otras, hasta llegar a la de Pipinas.


Era zona de tambos, por lo tanto, perdicera, los cazadores para encontrar perdices no necesitaban caminar mucho. Bajando en esas estaciones, siguiendo la vía, ya podían cazar.

Cuando regresaban los cazadores a Berazategui, siempre había alguno esperándolos, además de curiosos para ver el resultado de la jornada. No faltaba algún vanidoso que bajaba con la cogotera llena de perdices y alguna liebre de bandolera. 
Parecía que estaban en pleno campo, pero por respeto a las disposiciones, la escopeta enfundada. 
Otros iban en el mismo tren a buscar caracoles.
Esa zona era de mucha conchilla, por ese motivo los caracoles tenían las cáscaras duras y dentro de los caracoles los agarraban fácilmente.
Por lo general era para hacer una comilona, en el bar y restaurante "La Perla" de Don Eugenio Hernández. La cocinera era su señora, doña Rosa; los tenía varios días antes purgándolos con harina de maíz y después los hacía en una salsa de receta exclusiva. Quedaban muy ricos.


Otra particularidad con respecto a los trenes, los que tenían parada en Berazategui después eran rápidos a La Plata, hacían trasbordo y el tren que los llevaba a las estaciones intermedias era una diesel que llamábamos "La Chancha" por su forma. Un vecino de Hudson era muy gordo y no podía entrar por las puertas chicas.

domingo, 3 de mayo de 2015

Los tamberos con reparto

Compartimos con Ustedes otro relato de Don Claudio Buffevant, publicado en el libro "El Berazategui que viví ", editado por la Asociación Orígenes de Berazategui

LOS TAMBEROS CON REPARTO

Por lo general los tamberos en 1885, no tenían reparto. Mandaban la leche a la Capital. Era razonable, porque eran tan pocas las casas, que los vecinos iban directamente a los tambos de la zona, que eran muchos, a comprar la leche.

Los primeros eran Francisco Irigoyen, Martín Mendiberry, Germán Cantet, Ignacio Etchechiquia, Santiago Bacciadone, Juan Mendiberry, Martín Laiza, Modesto Gattone, Gregorio Etcheberry, Felipe Erbin, Francisco Drake, Juan Elizague y otros.

Sin embargo hubo un precursor MI ABUELO. Quien instalado desde 1870, con chacra y tambo, en lo que es hoy San Salvador, hacía su reparto de leche por San Salvador.

Mi abuelo a caballo con alforjas, llevaba las botellas de leche para los pobladores de aquella zona.

En 1900 lo sigue su hijo mayor Pedro. En 1910, el segundo, Domingo. Y en 1918, el menor, Ramón que estuvo más o menos treinta y cinco años con el reparto. Después sus nietos, Angel y Atilio. Son más de ciento diez años ininterrumpidos con el comercio de la leche. La familia Bassaber cerró la lechería y despensa en la callle 13 entre 148 y 149, en el año 2005.

Otros viejos lecheros eran: Bayer, Ignacio Uriola, Juan el Vasco, Ignacio Aristelen, Bacciadone, Bovelli, Sarries, los Souto y otros tantos.

Desde Berazategui, en 1900, se enviaba leche a la Capital Federal. Pero en la década del cuarenta quedaban pocos de los viejos tamberos y con el incremento del pueblo, tuvieron que traer leche de la zona de Magdalena, Bavio, Payró, etc.

Venía un tren carguero todos los mediodías. En la estación lo esperaban cuarenta y cinco lecheros con sus respectivos carros. Todos preparados para cargar de ocho a diez tarros de veinte litros cada uno.

Los lecheros eran José Saco, los Chillemi, Don Marcos Sarries, Belarra, Fego, Prieto, Gómez, Blanco, Ballesteros, Querejeta, Urman, Orlando Cruz, López, Ebri, Rossi, los Bassaber, Lombardi, Balasini, Collado, Roselli, Infantino, Politi, García, Simpatici, Guerra, Surrallain, Andrenaci, Manllini, Lustano, Marianito Sega, Dominisch, Jesús Borgoño, Valdez y otros más.

Todos los mediodías, la estación de trenes se convertía en una concentración de lecheros y algunos peones, con las consiguientes bromas entre ellos, Como cuando un día que había llovido, quedó un gran charco y estando los lecheros alrededor, vino Orlando Cruz con sus botas y bailó un malambo en medio del agua, salpicando a todos los que estaban cerca. Entonces el más viejo sacó un revolver, provocando un tremendo tumulto. Como ese hombre veía muy poco, los demás lo miraban como a un mono con navaja. Pero no fue más que un susto.

Los tamberos mandaban notas a los lecheros apretadas en las tapas de los tarros. Allí les explicaban, por ejemplo, que la leche tenía color verde porque las vacas habían comido cebada.

Un día uno recibió una nota donde le decía que le aumentaba la leche. Al otro día este lechero se fue a Bavio a protestarle al tambero por el aumento. Ahí se entera que la nota fue fraguada por los bromistas, con la complicidad de los demás.

Como eran cuarenta y cinco, había competencia entre ellos. Un vecino les compraba a dos lecheros, un litro a cada uno. Dejándoles las lecheras sobre una pared baja. Un día el cliente le dijo a el primero que la leche estaba sucia. Después de conversar, este lo convenció que no podía ser. Entonces el vecino espió al lechero que venía último, Con sorpresa vio como éste sacaba del bolsillo un puñado de bosta y se la ponía en la lechera del que venía primero. Pasó verguenza... y perdió un cliente. Pero esto se daba poco, por lo general eran buenos compañeros.

Siguiendo con las anécdotas, cuando Angel Bassaber tenía como repartidor a Tito Ortalda, éste cargó el tarrito con cinco litros con el que tenía que despachar a cinco clientas, a un litro cada una. Pero la anteúltima le rompió el esquema. Le pidió un litro y medio. Quedándole medio y por no ir al carro a buscar más, teniendo la canilla del jardín más cerca... agregó lo que faltaba. Con tal mala suerte que la cliente lo vio y lo increpó. Tito le dijo que le ponía agua "porque era leche muy gorda":

Como dato gracioso se cuenta que los que tenían tambo y reparto, les ponían a las vacas el nombre de las clientas. Así que estaban, la María, la Juana, la Elsa, la polaca, la Elvira, la Tana, la renga, etc.