Agradecemos al Sr. Daniel Fiorentino esta nota que nos compartió para nuestro Blog.
LOS PERSICO
Los Pérsico integraron una de aquellas familias italianas que se radicaron en Berazategui, cuando se instaló la Cristalería y se fraccionaron los campos que hoy comprende la zona céntrica.
Don Antonino Pérsico y su esposa Asunta Perrella de Pérsico, era una joven pareja de napolitanos que se radicó en Buenos Aires (Barracas), y tiempo después (1908) en Berazategui, comprando un cuarto de manzana sobre la calle 31 (Sarmiento, actual 148) y Belgrano (13) ex 15, fracción que mantienen sus descendientes.
Los lotes fueron adquiridos a 5 centavos la vara, construyendo de inmediato don Antonino su propiedad y plantando frutales, especialmente higueras y duraznos, cultivando también frutillas.
El trabajo de don Pérsico en esta época era la de vender frutas, pescados, ostras y mariscos.
Entre sus clientes se encontraban las renombradas confiterías de Buenos Aires ya desaparecidas, Del Águila y Del Gas.
Una de las especialidades del recordado vecino era la explotación de las higueras, de las que llegó a tener en Berazategui 120 plantas, diseminadas en varias fracciones, entre ellas su propiedad de 31 y 15, y las vecinas a la herrería de don Valentín Herrero (su yerno).
Los higos de España cultivados por don Antonino Pérsico llegaron a tener tal renombre en el Mercado del Plata, que los minoristas buscaban en los envases las iniciales A.P., para adquirirlos y llevarlos a sus clientes del Barrio Norte.
A través de don Antonino, y luego de sus descendientes, los higos cultivados en Berazategui fueron gustados por renombradas personalidades, entre ellos varios presidentes de la República, de los que citaremos a Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón; y durante su visita al país, el príncipe Humberto de Savoya.
Una buena acción
Un gesto de don Pérsico que demuestra sus cualidades de hombre trabajador y buen vecino, fue el ceder gratuitamente parte de su propiedad para que se continuara el ciclo escolar del Colegio Nro. 2, hoy 5, durante su traslado de la calle 14 (hoy Club Social), a diagonal B y 10. En este último edificio, luego demolido (área donde funciona la carpintería de Golpe y Girola) se hicieron reparaciones que retrasaron su habilitación.
Las clases entonces, continuaron en la casa de don Pérsico.
Es de señalar que este rasgo fue recordado por la educadora Rosalía Davel de Deambrossi, en la ceremonia del cincuentenario del establecimiento.
La familia
El matrimonio Pérsico-Perrella tuvo seis hijos: María (luego Sra. de V. Herrero); Yolanda (luego Sra. de Fiorentino); Silvio; Ercilia (luego Sra. de De Silvestre); Valentín Atilio y Roberto Carlos.
Silvio Pérsico (fallecido) fue vidriero y canaricultor; Roberto, también cría pájaros; Atilio, supervisor de Ducilo, tiene estudios de violín; Lucía, hija de María Pérsico y de Valentín Herrero, recientemente se jubiló como docente del ciclo primario, terminando su carrera como directora.
Por sobre ese distinguido cargo, es de señalar que la Sra. Lucía ejerció con vocación sarmientina su apostolado en barrios periféricos y en cursos especiales para adultos.
En ambos ciclos se la recuerda con cariño, respeto y admiración por parte de sus ex alumnos del barrio San Juan; y en adultos, por obreros de Cristalerías Rigolleau.
Volviendo a la evolución de la familia Pérsico, digamos que ya existe la 5ta generación radicada en Berazategui.
Estos últimos descendientes de don Antonino y de doña Asunta son: Gerardo Fiorentino, de dos meses; Valentín Herrero, de siete meses; Natalia Herrero, de un año; y Gerónimo Pérez, de cuatro años.
Don Anotnino falleció el 11 de noviembre de 1941, y su esposa el 4 de setiembre de 1948.
Cabe señalar que el matrimonio viajó 13 veces a su Nápoles natal y algunos de los viajes los realizaron en compañía de sus hijas María y Yolanda.
La Armonía
En otro orden, la familia Pérsico estuvo vinculada a la Sociedad La Armonía, contándose entre los primeros asociados.
Deportes
Los jóvenes pertenecientes a esta familia practicaron deportes como aficionados recordándose hacia 1940, las "picadas" de fútbol que se realizaban en su baldío de la calle 15 entre 30 y 31, donde también hubo una pista de tierra para la práctica del ciclismo.
Se la conocía como "La pista de Pérsico", y en ella se entrenaron entre otros, Italo Inseschi y Tulio Tardella, conocidos vecinos que se destacaron en la práctica de este deporte.
Consideraciones finales
Observando por la calle Belgrano las viejas higueras, surgió esta nota, asociando las plantas a una tradicional familia de Berazategui: los Pérsico.
Para interiorizarnos de la historia de las plantas y de aquel napolitano al que aún nos parece ver subiendo a una larga escalera angosta, sacando higo de la planta, hablamos con Roberto Pérsico, su hijo menor. Se hilvanaron así los recuerdos de un vecino que llegó antes del año 10 a Berazategui, formó su familia, plantó plantas y cultivó la tierra.
No escribió ningún libro, como sugiere el adagio, pero tuvo seis hijos y plantó 120 árboles.
El libro que falta no está escrito, por supuesto, pero con perdón de los literatos, hay algo en este caso que puede superarlo: la historia viva que representa la familia, afincada en el mismo lugar desde 1908, cuando se estableció don Antonino con doña Asunta, hasta llegar a nuestros días, con sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.
¿Higos en aceite?
Como es conocido, la cosecha de higos está supeditada a las variantes del tiempo. Uno de los problemas se presenta al llover, y se abren los frutos maduros.
Don Antonino para regular su producción, y los pedidos, acostumbraba a ponerles con una pluma de gallina, una "pincelada" de aceite de oliva sobre una parte del higo, que aceleraba su maduración.
Travesuras infantiles
En el Berazategui de antaño figuran algunas travesuras de los chicos propias de aquella época. Entre ellas citaremos la rabona para ir a los arroyos Giménez y Plátanos; el ir al río y la de sacar frutas ajenas.
En esta última aventura, los niños retiraban la fruta necesaria para comer.
Lo curioso es que a veces, estos mismos niños tenían de los mismos frutos en la casa, pero los ajenos parecían más ricos...
Muchos actuales vecinos honorables que bordean el medio siglo de edad, protagonizaron esas aventuras. Entre los sitios "visitados", se pueden citar las quintas de Carbone y Aversa, y, por supuesto, las higueras de Pérsico...

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